A Guillermo, o contra el cáncer

Dos manos miraban al mar,
las de un padre y su hija. 
Debe ser duro luchar
sin que se note o te aflija.

La vida te puede quitar;
pero también es prolija.
Cuando él la ve marchar,
los besos que Paula le da,
los guarda en una vasija.

Dos manos miraban al mar, 
unidos por una clavija,
el padre lo va a superar,
la hija le va a ayudar,
... lo vi por una rendija.

Deja un comentario