A Luis de la Cruz, delante del micro

Tiene un ojo algo distinto,
pasea su metro noventa,
una risa sin precinto,
y Luis se ríe por instinto
porque quien no ríe revienta,
y hay muchos que van de listos
y al final solo aparentan,

él disfruta dando bolos
por sus tierras extremeñas,
más contento que Pocholo,
disfruta como Manolo
con el tambor dando leña,

se sube en el escenario
con el resto de su gente,
sin jefes y sin horarios,
sin nómina ni salario,
impagaos ni precedente,

y yo creo que él hoy vive
disfrutando como enano,
con este mundo en declive
saludos de quien te escribe
y quien te estrecha la mano,

por si acaso nunca olvides:
"si lo matas, empatamos"



El pañal (quien te sostuvo ya no se sostiene)

Es duro verte andar tambaleando,
a ti que eras el muro de mi casa,
ahora que cojeas si vas andando,
ahora que acostumbras a ir chocando,
y dicen que estas cosas siempre pasan,

el otro día parece que el pañal,
no pudo contener lo que deslizas,
y estuve recogiendo el pastizal,
lo mismo que en la escena criminal
hacía el tipo que iba con la tiza,

y entonces recordé que tú anudaste
el nudo en mi pañal miles de veces,
estoy seguro que nunca te quejaste,
así que si esa tarde te cagaste
ayudarte es lo menos que mereces.

A Assumpta, el norte en el sur.

La vasca más andaluza
y la andaluza más vasca,
no le gusta la gentuza
ni lo que huele a chapuza,
pero le gustan las tascas,

los gimnasios reducidos,
las amigas que conversan,
los taburetes corridos
donde se juntan amigos
alrededor de una mesa,
los poemas mal leídos
y los bares con cerveza,

ayudar a quien padece
cuando no valen recetas,
cuando la vida adormece
y lo que la pena merece
cabe ya en cualquier maleta,

cuando en el último andén
pone Final de Trayecto,
y ya solo quieres a quien
se quede contigo en el tren
y te dé un poco de afecto.