La Mandrágora cerró, ya no está Pancho Varona, ... Sabina se retiró, mucho peor para el sol, la poesía no está de moda, ha llegado el Reggaeton pa joder a todas horas,
y en un bareto del Puerto (donde hay muescas de metralla) hay un sabinero honesto con dos cojones bien puestos y un Grimaldi medio tuerto que han dao con creces la talla,
y en una barra perdida de algún rincón de Marbella, han curado las heridas a quien las letras de Sabina dejaron siempre sus huellas,
¿y dónde coño es la cantina donde hay CarayCruz en botella?
En frente de la Alameda había un viejo café, donde estaba una escalera, cuando el mundo era de veras y no lo que ahora es,
mi abuelo pedía un cortado a aquel camarero elegante, y yo sentado a su lado me pedía un batido helado sintiendo que era importante,
algunos coches pasaban, pero no era lo de ahora, y la gente saludaba, preguntaba cómo estabas, y los señores paraban y cedían a las señoras las puertas pa que pasaran, y el toldo ponía Coca Cola, no había influencers majaras publicando a todas horas,
y cuando la cuenta pedía mi abuelo (que ya es difunto), su gorrilla se ponía, saludaba a todo el mundo y el camarero decía: ¡Adios, don Antonio, buen día, sabe más su señoría que Ramón y Cajal juntos!