A Miguel Villalobos «el Percha», IN MEMORIAM

Hoy por el Santo Cristo
ya no se ve su moto,
ni el traje que algún modisto
le hiciera tan de imprevisto
y se lo diera medio roto,

ya no está la bicicleta
de diseño tan moderno,
con la que subía la cuesta
colgando la compra en la cesta
y la cesta en sus dos cuernos,

hay que ser un don Quijote
aunque no seas de La Mancha
para importarte un cipote
lo que diga un carajote
al subir la calle Ancha,

y en esta plaza de toros
hay que tenerlos bien puestos,
para llenarle el aforo
y te saquen a hombro todos
y encima te griten ¡Maestro!,

... y una calle o un recodo
te ponen fijo un día de estos.





A Sergio Toscano Pérez, el «Hispano» del voley.

Un día aguantó mi chapa
cuando leí versos en su clase,
casi vuela cuando saca
y también cuando remata,
yo no sé cómo lo hace,

era amigo de mi hijo,
espero lo siga siendo,
y yo que en la gente me fijo,
de vez en cuando elijo
a quien quiero ir escribiendo,

y este chaval canijo,
con el flequillo cayendo,
a mi Instagram dio cobijo,
y lo estoy agradeciendo.


A Ana «nosequé» Vallejo

Oculta tras unas gafas
con una forma elegante,
sin doblez y sin carcasa,
mirando la vida que pasa
y con el tiempo por delante,

... cara de tipa lista,
modales de buena gente,
pasando a la vida revista
desde una óptica realista
mezclada de adolescente,
como una funambulista
que camina entre dos puentes,

eso es a simple vista
lo que pude ver sin lentes,
y es que siempre se me enquista
y no hago un poema decente.