Si yo tuviera 20 años mandaría todo al carajo, me iría a un lugar extraño sin dineros ni trabajo. Subiría al primer tren, llamaría a mis amigos, por si alguno tiene a bien y quiere venirse conmigo. Correría mucho mundo, hablaría muchos idiomas, y no perdería un segundo en esos temas absurdos que todo el tiempo te roban. Cogería una mochila, dos duros y un par de mudas, sin móvil, y no te miento, para vivir aventuras y aprovechar el momento: no tengas ninguna duda. Aprendería mil oficios que forjarían mi destino, y probaría algunos vicios que soltaría en el camino. Y vería esos lugares que sé que nunca veré; cerraría todos los bares donde sé que no estaré. Y en la orilla de los mares, hasta que el Sol no se pare, miraría el atardecer. Y a eso ya de los treinta, con el mundo recorrido, empezaría a dar la vuelta al sitio donde he nacido. Y entonces tendría mis hijos, mis gastos y mi hipoteca. y les daría cobijo, comida y una rebeca. Buscaría un trabajo fijo y tendría mi biblioteca, un perro en un escondijo y una foto mía con pecas de cuando era un canijo jugando en la ludoteca, y me importaba un pijo lo que la maestra me dijo de la gallina turuleca. Pero eso será en otra vida... en esta ya estoy algo viejo y se ha marchado mi fila. Ya tengo muchas mochilas; pero te doy este consejo por si estás en la Salida.

