A CLAUDIA, 16 (o como decía Sabina, las niñas ya no quieren ser princesas)

Tambor cumplió dieciséis, 
ya no quiere ser princesa. 
Con su boli, su jersey,
y dura como el carey,
se va a estudiar a su mesa.

Es prolija en amistades
.... y odia llevar careta.
Le gusta decir sus verdades,
le preocupa este planeta, 
desde que estaba en pañales 
su pierna no para quieta,
es como, en los malabares, 
el que va en la bicicleta,
o, en la tuna por los bares, 
el que va con pandereta.

Le gusta la gente humana,
Netflix, el sushi, el inglés,
dormir el fin de semana
hasta la hora de comer,
reciclar a todas horas,
irse un día a Nueva York, 
ducharse hasta las esporas 
disfrutando del vapor,
oir “Flaca” sin demora
o un poco de Fito, mejor.

Ilusionada, humilde, noble, 
sencilla, de buen corazón, 
siempre te paga el doble, 
y siempre lleva la razón.

Tambor ya se enfrenta al mundo,
Bamby se fue por su lado,
la Dama y el Vagabundo
cuentan que se han separado,
y dicen que el bueno de Dumbo,
después de haber dado tumbos,
parece que al fin ha triunfado.

Y este es el mundo de adultos 
al que te acercas sin frenos: 
Ser feliz y no hacer daño, 
tener cinco amigos buenos, 
disfrutar siempre que puedas, 
que las tristezas sean menos,
viajar, luchar, arriesgarte,
y si hace frío... un neopreno.
Contar diez si vas a enfadarte,
y tener así un sueño sereno.
Y siempre, siempre ilusionarte,
que tu vida sea un estreno.

Disfruta aún el recreo, 
que las cosas ya vendrán,
sopla las velas,
pide un deseo...
¡Oh capitán, mi capitán!

4 de diciembre de 2019

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