Si alguna vez te parece
que me ves distante y frío,
grítame dos o tres veces,
que para eso eres un crío,
y un niño no se merece
haber a este mundo venío,
pa' que un adulto le deje
ni un rato desatendío.
Y que sepas y recuerdes,
que yo cada día te espero;
me gusta que me despiertes
y ese mirar tan sincero,
esos ojos, que me pierden,
y muchas más cosas, pero...
No hay nada que más recuerde
que allí junto al paragüero,
con una pelota verte
cuándo tentabas la suerte,
y dándome un tirón fuerte
me decías : ¡Tú, de portero !
Y nada más yo ponerme,
ya ganabas uno a cero.
Ante tus brazos, inerme,
disfruta, hijo, ¡Te quiero!
16 de junio de 2019