A ANTONIO GÁMEZ (o como el primer Dakar)

 Era un tío disciplinado,
 dispuesto siempre pa todo,
 a una sonrisa pegado, y
 que callaba por los codos
 

 Una alegría en los ojos
 tenía siempre que hablaba,
 a veces tornaba rojo...
 cuando el aire le faltaba,
 y hacía unas papas con mojo
 de esas que emocionaban
 

 Era, junto con Rafa
 el más sabio del lugar,
 abría despacio sus gafas
 y las volvía a plegar
 mientras como una jirafa 
 veías su cuello estirar,
 y su arte, por garrafas
 empezabas a escuchar
 

 Disfrutaba lo que hablaba
 ya fuera de esto o aquello,
 sus ojos se dilataban,
 también las venas del cuello
 

 Si me hablaba del desierto
 yo lo veía en destellos,
 cerraba mis ojos, es cierto
 y es que veía los camellos
 

 Una grata compañía,
 un santo entre tanto demonio,
 un tipo cuya alegría
 te ayuda contra el insomnio,
 alguien que merecía
 mucho mejor testimonio,
 un crack del que siempre te fías
 ese es mi amigo Antonio
 

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