A MARÍA Y CORRALES (o ella lo que tiene importancia y él todo lo importante/Javier Krahe)

Era una extraña pareja, 
como de esas que no pegan. 
Mas al final la madeja
se hilvanó sin una queja
y casi cuarenta años llevan.

Ella era atenta e inquieta, 
constante organizadora,
nunca paraba quieta...,
siempre urdía sin demora,
y mandaba a hacer puñetas 
cualquier descanso entre horas.

El era un tipo callado
que lo dio todo de joven,
y ahora andaba retirado 
como el sordo de Beethoven. 
Dispuesto, currante, calmado 
no quiere que le joroben.

Supongo que muy al principio 
tendrían sus más y sus menos, 
y al borde del precipicio, 
cuesta bajo y sin frenos, 
siempre encontraron resquicios 
y diez mil momentos buenos.

Después de tanto tiempo, 
con los niños ya criados, 
él la llama, no te miento, 
parece que no estén casados...

¡Pásalo bien y no llores!,
me hice una sopa caliente,
vi que cogiste el de flores
que te queda más decente,
la chaqueta no demores
que luego hace mucho relente. 
¡Pásalo bien, no me añores, 
disfruta con esa gente!,
¡y diles a esos señores
que vernos está pendiente!

Son de esa clase de amores 
que nos dejó el siglo veinte.

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