A aquel niño del Castillo hoy le caen cuarenta y siete. Le queda la cara de pillo de cuando era mozalbete. Le quedan las ganas de risa mientras saca su paquete para liarse un pitillo. De risa sincera y afable y amigo de sus amigos, en un concierto o el Cable, si tú vas, yo te sigo. Porque en estos putos tiempos y ya en la segunda parte, me interesas, no te miento si es cosa fácil hablarte. Me gusta la gente que intenta reírse siempre que pueda. Juntarse siempre contenta que eso es lo que te queda. Y más ya a los cuarenta, que estamos ya sin cubiertas cambiando las 4 ruedas. Yo a Pepe lo veo de viejo en la playa con su barca. Hablando de tú a la Parca observándola de lejos. Rodeado de mucha gente, sentao con su tez morena a recaudo del relente, bajo una luna bien llena, Un cigarro entre los dientes recordando su melena, mirando a la orilla de frente, y recordando sin pena las cosas que hizo a los veinte con la mirada serena. 19 de diciembre de 2017

