En brazos de Morfeo

Fui un firme defensor 
de tu sonrisa,
del modo en que tú siempre 
te reías,
de la forma en que solos 
y sin prisa,
cada noche me decías 
que me querías

Fui un firme seguidor 
de tu cintura,
de tus brazos, de tu falda, 
de tus piernas.
de las tardes en la playa 
sin premura,
de la sal sobre tu espalda 
sempiterna.

Y ahora cada noche 
al acostarme,
bendigo esos retazos 
y recuerdos,
en brazos de Morfeo 
puedo quedarme
y sé que aún son mios 
cuando despierto.

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