Tenía en su haber 3 carreras, y una mano de huesos rotos, Miguel fue mitad pelotari ... y mitad hombre devoto El tenía una academia que se llamaba Cervantes, donde se daban las clases como se enseñaba antes Todo el latín que en mi pueblo se aprendió alguna vez salió de aquella pizarra del bueno de don Miguel Conmigo siempre fue un señor como una casa, y no se lo dije a tiempo (estas cosas siempre pasan) y yo ahora me arrepiento. Por la mañana en Correos, y por la tarde enseñando, ha mucho que no lo veo, por eso lo estoy recordando. Lo imagino allí en el cielo con San Pedro conversando, que le ha encargado con celo se encargue de los mozuelos y siga el latín enseñando. Y conociendo su desvelo, seguro lo está petando, tres dedos envueltos en hielo pues hoy estuvo entrenando, y en el aula algún revuelo cuando ven al profe entrando.

