A D. MIGUEL SOLANO (o todo el latín de mi pueblo)

Tenía en su haber 3 carreras,
y una mano de huesos rotos,
Miguel fue mitad pelotari
... y mitad hombre devoto

El tenía una academia
que se llamaba Cervantes,
donde se daban las clases
como se enseñaba antes

Todo el latín que en mi pueblo
se aprendió alguna vez
salió de aquella pizarra 
del bueno de don Miguel

Conmigo siempre fue
un señor como una casa,
y no se lo dije a tiempo
(estas cosas siempre pasan)
y yo ahora me arrepiento.

Por la mañana en Correos,
y por la tarde enseñando,
ha mucho que no lo veo,
por eso lo estoy recordando.

Lo imagino allí en el cielo
con San Pedro conversando,
que le ha encargado con celo
se encargue de los mozuelos
y siga el latín enseñando.

Y conociendo su desvelo,
seguro lo está petando,
tres dedos envueltos en hielo
pues hoy estuvo entrenando,
y en el aula algún revuelo
cuando ven al profe entrando.






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