Sólo dos días él cerraba los años que eran bisiestos, con mucha alegría grababa trofeos para el que ganaba, y segundo y tercer puesto. Siempre los ojos abiertos en un rictus de sorpresa, no hay en el mundo injerto pa´ implantarle en la cabeza. Abre las cuatro estaciones, no cierra ni por delito, no conoce vacaciones, ni tampoco finiquito. Una botella de vino, las playas de los canarios, y decubito supino oir el furbo en la radio, trabajar más que los chinos superarles su horario..., y currar por el destino de sus hijos a diario. Y cuando está con amigos, yo con los ojos lo sigo y siempre lo pillo y lo ligo disfrutando cual becario.

