Polvorilla de ojos vivos, una sonrisa en su mueca, con cinco crías en el nido, nunca sus alas ahueca. Se fijó desde pequeña en un pianista risueño, él salía en busca de leña y ella guardaba los leños. Hay gente que sólo sueña y otros le ponen empeño. Desde el lunes hasta el jueves con sus cinco churumbeles a la playa baja sola…, los sienta allí como puede y al abrigo de las olas, allí pierde el que se mueve … sólo hay una cacerola. Nada a nadie ella le debe, quizás algo a San Cristóbal. Tiene pinta de sagaz, y sientes cuando te mira que sólo usa la mitad…, que pa´ ver a los demás con un vistazo es capaz, y de forma perspicaz recoge de forma audaz lo importante de verdad y lo que no importa lo tira. Ya hubiera querido yo poder tener su mirada, su energía, su candor, y ya puestos… por favor, el toque de esa fabada. Hay filósofos y sabios que estudian toda una vida, y Rosa Mari, despacio, les ganó al final la partida.

