Apenas lo conocí, sólo lo vi un par de veces, mas si es como David, sería buen tipo con creces. Recuerdo su pelo blanco y su sonrisa sencilla, y ese garbo tan franco del que no le debe al banco que era una maravilla. Tenía a sus años un talle estilizado y lozano, y le compró media calle a D. Ricardo Soriano. San Pedro aún no lo esperaba y se llevó al verlo un susto, y él dijo: ¡allí no hacía nada, me fui en el momento justo!, los años que traigo a la espalda los disfruté muy a gusto, dejé mi familia acoplada y resueltos mis asuntos, si tienes un Monopoly, echamos un rato juntos, y si tienes un riojita, pues prepara dos copitas que a eso también me apunto.

