NOSOTROS JUGAMOS ST ANDREWS (o lucha por tus sueños)

Se mesa su tibio flequillo
y fija bien los talones.
Aunque no es ningún chiquillo
por fin le echó dos cojones
y ya está en el tee amarillo
mientras caen los goterones.

Se acerca despacio a la bolsa
y coge su hierro nueve.
Apuntando entre los bunkers
lo más afinado que puede
y casi no ve ni la bola
de lo fuerte que ahora llueve.

Qué sensación más extraña
y agradable cual ninguna,
gustarle a uno un deporte,
poder jugar en su cuna.

Mas al final se despierta
y se incorpora en la cama,
dejaron su puerta abierta
mientras su sueño soñaba.

Mientras sabe a ciencia cierta
que pierde el que no lo intenta
y se queda con las ganas.

27 de abril de 2012

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