Aquel padre con familia en busca de algún trabajo, esa madre con tres niños currando siempre a destajo, el salmón que vuelve al río y lo sube desde abajo, aceptando su destino en busca de algún atajo, quien tiene dos mil problemas y nunca lo ves cabizbajo, y el primero que un poema le arrancó a un papel de cuajo, el que llegó a su destino porque nunca se distrajo, aquel que triunfó en la vida a fuerza de estar en el tajo, Con ese tipo de gente, yo mi sombrero me bajo, y los demás no me importan, ya pueden irse al carajo. la persona que no lucha, la verdad, nunca me atrajo.

