Era un Woody Allen de Algeciras, oculto tras sus gafas sempiternas, era un tipo inquieto como un tiras, con cara de encargado de taberna. Tenía una sonrisa de chiquillo, y cara del que siempre está al acecho, tenía de motos lleno su cuartillo, de todos los pilotos que había hecho, pues siempre se acordaban de Juanillo si en Yell querían poner algo derecho. Tenía un corazón apretaillo pues es que no cabía allí en el pecho. Y a veces se escondía tras sus volutas dispuesto a echarte siempre una mano, te voy a echar de menos hijo puta, no sé porqué te has ido tan temprano. 4 de junio de 2020

