Hoy vi en el parque a un abuelo que cuidaba de su nieto, lo miraba con desvelo porque no paraba quieto, El niño corría y jugaba y subía por el columpio, y el viejo se agachaba, jadeaba dando tumbos, alegre como si nada, contento de estar los dos juntos Y me fui de allí pensando que si el viejo transmitiera todo lo que vivió, todo lo que aprendiera al niño que junto a él le agarraba la pernera, sabría un montón de atajos, llegaría a la primera y se ahorraría en un futuro los problemas que le esperan, Pero entonces me di cuenta que esta vida puñetera, vale la pena, y te alienta por venir sin escalera.


