El día que ya no me halles, no me busques con los viejos; esos que ves por las calles en un banquito a lo lejos. Tampoco allí en el sofá contemplando telecinco, viendo como se nos van los minutos con ahínco. Mejor búscame con un niño, que son lo mejor de esta vida, y a la vejez con un guiño le ganaré esta partida. Pues los años que me queden los viviré como entonces... junto a aquellos que me quieren y me agradan con su roce. Como cuando era un imberbe y del balcón se oían voces, dejaba yo los deberes y conmigo éramos once.


