Últimamente no ando tan fino como quisiera, pues se me van marchando veranos y primaveras; la vida me viene avisando: ya no soy el chaval que era. Tengo otra observación, también se marcha la gente de aquella generación de la que somos siguiente... los que se quiere un montón: gente currante y valiente que a este mundo sin razón nos trajeron de simiente. A alguno aún le quedan los dos, ¡Bendita sea su suerte!,

