El día que yo me muera no gasten dinero en misa, ni compren flores ni kleenex que ese dinero se pierde. Mejor dile al que me quiera, que tranquilito sin prisa, compre muchos botellines de esos de Alhambra verde. Y juntaros mis amigos debajo de una parra dándole paz a mi alma. Que yo tranquilito os sigo al son de alguna guitarra y al ritmillo de las palmas. Solo acuérdese usted... de lo bien que lo pasamos en este mundo de locos. Y dele vuelta al fumet, mientras luego con las manos sube el fuego poco a poco. Y haga una buena paella donde coman cien personas, y que el arroz esté al dente. Que esta vida es bien bella, y es mi deseo que coma a gusto toda mi gente. Y que cuenten muchos chistes y canten muchas canciones... ¡Pero el fuego no despisten, y déjenme un par de raciones!

