Los héroes de estos tiempos no los hallo en un estadio, no están en el Parlamento ni salen en los diarios. Frisando el agotamiento, entre penas y sudarios, sin darles el sol ni el viento tienen por único aliento las palmas del vecindario, o cuando, aunque sea lento, algún enfermo contento sale al final del Calvario. Espero que estemos atentos tras estos tiempos cruentos se pandemia y de mal fario. Habría que hacer monumentos y ceder siempre el asiento al personal sanitario.

