Cuentan los lugareños que siempre detrás del rayo llega enseguida el trueno, veo sanitarios con sueño, policías y bomberos con callos, veo cajeras de relleno, personalmente pergeño, viendo el percal de soslayo que al final ¡RESISTIREMOS! y poniendo nuestro empeño, sin hacer de capa un sayo, esto, al final, lo tenemos... porque es que a mí, de pequeño, me dijeron que, a caballo, siempre ganaban los buenos.


