Me siento como un chiquillo la noche del 5 de enero, y no sé lo que haré primero cuando me abran el pestillo y ya pueda hacer lo que quiero. Quizás aprendí estos días que antes teníamos de todo, y del agua que corría hoy tenemos estos lodos. Así que a partir de ahora disfrutaré intensamente cuando coja mis pertrechos. La vida es una tutora que me enseñó lentamente a no dar nada por hecho Me siento como un chiquillo la noche del 5 de enero, mi almanaque hecho un ovillo, esparcido por el suelo..., y aunque lo deseo, no chillo, espero, espero, y espero.


