Julio de dos mil veinte, ¡por fin salimos de casa! Qué negativa es la gente que no cree que todo pasa Me convenció mi parienta pa' bajarnos a la playa ¡Vaya tarde más cruenta, vaya experiencia canalla! Lo que antes era un goce, se convirtió en un suplicio, y sabe quién me conoce que yo no me quejo de vicio: Las toallas a tres metros, ir a bañarse por turnos, y cómo me tomo un espeto con este traje de buzo Si hubiera entrenado duro y hubiera comido menos, ahora estoy casi seguro que me entraría el neopreno Con las gafas de buceo, las aletas y este traje, sinceramente no creo que yo otra tarde me baje. Y echo de menos un poco los ratos de playa de antes, cuando andabas como un loco buscando dónde sentarte, ... ahora que ya ni te toco ni puedo tampoco abrazarte, y en la toalla me enroco si no puedo acompañarte.


