A Bolitx, El Gran Caminante (o el ímprobo legado)

Eterno soñador,
niño con guasa;
consumado Peregrino
donde haya.

Saliste triunfador 
desde tu casa,
empezando "tu Camino"
allí en Zumaya.

Hubiera sido un lujo coincidir
contigo en algún punto del Camino.
Y andar un par de etapas junto a ti,
pidiendo dos cafés, después un vino.
Al son de tu ironía sonreir, 
siguiendo cada uno su destino;
y luego despedirnos al partir
viendo ver marchar tu gorro andino.

Pero tú, Antxon, hubieras encontrado
antes o después algún motivo...
para haberte de cualquiera separado,

cuando otra vez notaras en tu ombligo
que ese "sentimiento delicioso"
de nuevo en tu puerta había tocado.

A mi me pasa igual
camino solo,
aunque pare un rato con cualquiera.
Y no hacemos mal
en ningún modo.
Cada uno que camine a su manera.

Pienso igual que tú que, el Camino,
es el sitio donde somos en esencia;
donde somos natural como vinimos
y no sesgados por las apariencias.
Y coincido en que tras tanto peregrino
hay un algo especial y no es un timo
que debiera ser estudio de la Ciencia.

Otro en tu lugar no hubiera hecho
tamaña exhibición de fortaleza.
Se hubiera llevado sus pertrechos:
¡Que tu libro no saliera no hay derecho!
Y eso Antxon, demuestra tu Nobleza.

En el Camino quedaste,
eso lo tengo bien claro;
pululando a lo largo del trazado.
Confío en encontrarte,
el día menos pensado
y andarás un ratillo de mi lado.

Y yo estaré contento de haber pasado
un rato con El Gran Caminante.

"Madame Soledad" queda a tu lado.
Mientras tanto, amigo Bolitx, ¡Gero Arte!

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