Eterno soñador, niño con guasa; consumado Peregrino donde haya. Saliste triunfador desde tu casa, empezando "tu Camino" allí en Zumaya. Hubiera sido un lujo coincidir contigo en algún punto del Camino. Y andar un par de etapas junto a ti, pidiendo dos cafés, después un vino. Al son de tu ironía sonreir, siguiendo cada uno su destino; y luego despedirnos al partir viendo ver marchar tu gorro andino. Pero tú, Antxon, hubieras encontrado antes o después algún motivo... para haberte de cualquiera separado, cuando otra vez notaras en tu ombligo que ese "sentimiento delicioso" de nuevo en tu puerta había tocado. A mi me pasa igual camino solo, aunque pare un rato con cualquiera. Y no hacemos mal en ningún modo. Cada uno que camine a su manera. Pienso igual que tú que, el Camino, es el sitio donde somos en esencia; donde somos natural como vinimos y no sesgados por las apariencias. Y coincido en que tras tanto peregrino hay un algo especial y no es un timo que debiera ser estudio de la Ciencia. Otro en tu lugar no hubiera hecho tamaña exhibición de fortaleza. Se hubiera llevado sus pertrechos: ¡Que tu libro no saliera no hay derecho! Y eso Antxon, demuestra tu Nobleza. En el Camino quedaste, eso lo tengo bien claro; pululando a lo largo del trazado. Confío en encontrarte, el día menos pensado y andarás un ratillo de mi lado. Y yo estaré contento de haber pasado un rato con El Gran Caminante. "Madame Soledad" queda a tu lado. Mientras tanto, amigo Bolitx, ¡Gero Arte!


