A don Juan de Coria, IN MEMORIAM

Se fue y ya por fin descansó
aquel hidalgo extremeño.
Ayer por la tarde se echó
y le venció el último sueño.

Lo recuerdo caminando,
andando en todo momento,
con un bastón en la mano
ya lloviese o hiciera viento.

Siempre quise, de mayor,
pasear y andar de contino.
Usted fue un gran mentor
que sin salir del salón
hacía cada tarde el Camino.

Descanse allí arriba Don Juan,
ahora puede andar sin prisa.
Agarrar gorra y bastón
y ponerse su camisa.
Caminar de sol a sol
disfutando de la brisa;
y no pierda la ocasión,
al sentarse en un mojón
o apoyarse en la cornisa
de bajar la vista al Sol
y obsequiar con su sonrisa.

1 de marzo de 2018

Deja un comentario