Se fue y ya por fin descansó aquel hidalgo extremeño. Ayer por la tarde se echó y le venció el último sueño. Lo recuerdo caminando, andando en todo momento, con un bastón en la mano ya lloviese o hiciera viento. Siempre quise, de mayor, pasear y andar de contino. Usted fue un gran mentor que sin salir del salón hacía cada tarde el Camino. Descanse allí arriba Don Juan, ahora puede andar sin prisa. Agarrar gorra y bastón y ponerse su camisa. Caminar de sol a sol disfutando de la brisa; y no pierda la ocasión, al sentarse en un mojón o apoyarse en la cornisa de bajar la vista al Sol y obsequiar con su sonrisa. 1 de marzo de 2018


