A Claudia, 17 (¡Llego tarde, llego tarde!)

Viéndolo ahora de lejos,
¡qué razón tenía el conejo
con sus continuos lamentos!
Nadie oía sus consejos...
¡Qué rápido pasa el tiempo!

¿Dónde está ya aquella niña?
verte crecer me desquicia.
Espero el conejo te riña
igual que hacía con Alicia,
mientras la reina me guiña
y se ríe de mi estulticia.

Crece, ríe, baila, sueña,
coge un paraguas si llueve,
sé de tu vida la dueña,
sé quien los hilos te mueve:
Está vivo quien pergeña,
quien se ilusiona y se atreve.

Y recuerda que tu padre
no te descuida un segundo,
porque por mucho que ladre,
con permiso de tu madre,
yo quise traerte a este mundo.

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