En mi pueblo hay una plaza donde está el Ayuntamiento. Los árboles dan naranjas, el tiempo por ella no pasa y está en el mismísimo centro. Yo subía por esa plaza... no recuerdo bien de donde, y atento allí a su terraza siempre me hacía un guiño un maitre con mucha guasa, que fumaba como un hombre y se reía como un niño. En un lado de la plaza tenían Souvenirs lo de Curro, al otro lado una taza de chocolate con churros. Desde el sábado hasta el viernes te imbuía en su ajetreo, ahora es una plaza en ciernes, como un niño sin recreo. Espero que vuelvan las gentes, los saludos, las pisadas,... Yo quiero verla en su ambiente: Ahora está triste y ausente y así no me dice nada.


