A mi Torera (o el arte de templar el capote)

Siempre estuvo para todo,
no me pidió nunca nada,
y tiene un sublime modo
de evitar pisar el lodo
que es una puta pasada

Ella es feliz bailando,
no le preocupa el dinero,
un botellín de Cruzcampo,
ocho amigas con los dedos,
y a sus niños educando
mientras busca el coletero

Siempre estuvo para todo
y por eso yo la quiero.
En este mundo de toros,
ella va de grana y oro
y yo soy el banderillero.

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