Y alguna vez esta vida; pero muy, muy pocas veces, a mitad de la partida te recompensa con creces. Y te cruza un alma amiga, que a la tuya se te pega, pa' que si quieres la sigas, y si no, pues ahí la llevas. Y es que hay gente sin casulla que sientes que te traspasa, y que entra dentro tuya como Pedro por su casa. Son esas almas, cuya... seguridad te rebasa. Sólo mirando..., sin bulla, sin anestesia y sin gasas. Haciendo que todo fluya sin cobrarte nunca tasa.

