A Mariajo, cincuentaypocos (o si Edna fuera lotera)

Se pertrecha tras sus gafas,
se monta en su Dacia rojo,
y anda como una jirafa 
que va oteando a su antojo.
Del deber nunca se zafa
y nunca la vi un enojo.

Trabajando con enfermos
los asiste, vela y cuida,
de primavera al invierno
va siempre sanando heridas,
un cafelito en un termo,
de lotería abastecida,
y yo soy deudor eterno
pues un día me salvó la vida.

Siempre pegada a su Andrés
como chuches en un frasco,
su Moraleja en los pies;
pero sus ojos son vascos,
¡Feliz cumple donde estés,
Mariajo eskerrik asko!

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