Con cara de esos que a veces salen en los billetes, sereno y tranquilo con creces nunca lo ves en un brete Se levanta antes del alba y se va pal Cortesín a preparar desayunos, Buscando asuetos de calma, psicólogo es ya por fin con más de cincuenta y uno, Sabe más que Sergio Dalma, Fernández de Moratín, y don Miguel de Unamuno, Y mientras le tocan las palmas se apoltrona en un cojín y saca también el C1. Pero a mi lo que me asombra y es pa quitarse el sombrero, es cuando en su casa, en tromba, se atesta su porche entero, no pierde nunca la comba, las atiende con esmero, mientras les pone la alfombra, seis cañas y el cenicero, limpia, organiza y escombra, ya ha puesto al fuego el puchero, y aprovechando las sombras le sale un grito sincero si dijeron por las ondas que la Real marcó el primero.

