Si estás que no puedes más, si estás con mucho trabajo, búscate un par de semanas; tú hazme caso, carajo. Si te has quedado en paro y no sabes pá donde tirar, te propongo yo un viaje que te lo va a remediar. Si te separaste tú o se separó tu pareja, ve preparando el petate y deja de poner quejas. Si saliste de algo chungo y lo quieres celebrar, sé de un plan acojonante que no podrás mejorar. Si te ha dejado tu novio o te ha dejao tu parienta, búscate unas buenas botas y no le des ya más vueltas. Vete a hacer el Camino, el Camino de Santiago. Yo cuando tengo tiempo es lo primero que hago. Tú solo tienes que andar. Da igual sino estás en forma. Poquito a poco tu irás moldeándote la horma. Tú te marcas cada etapa, podrás andar mucho o poco. El tiempo que pases andando lo agradecerá tu coco. No estamos acostumbrados a pasar horas y horas pensando tan solo en nada, mientras a ti mismo te exploras. El coco se resetea, el estrés se va alejando, mientras tú, pueblo tras pueblo, tras de ti tú vas dejando. Da igual si es el Francés o es el camino del Norte, si vas solo o con amigos o si vas con tu consorte. Lo importante es que te lleves a alguien que lo disfrute. Si lo vas a pasar mal no merece la pena el tute. Conocerás alguna gente, que si merece la pena, te acompañará siempre: como la sangre en tus venas La gente que allí conoces está en su estado más puro. Un amigo que hagas allí, lo tendrás siempre seguro. Tu único problema, la única preocupación, es saber si pá esa noche tendrás pa dormir colchón. Ya sea en hotel tú solo, o en albergue con literas, te levantarás como nuevo, mejor de lo que te esperas. Y después del desayuno, con tu mochila colgada, empezarás la jornada pensando en nada de nada. Y así llegarás a un pueblo o a cuatro casas pegadas a pedirte otro café con un buen par de tostadas. Seguirás un rato andando pensando que es una delicia que en todos los bares del norte haya Estrella de Galicia. Le pegarás un buen sorbo, y pensarás, te lo juro, que los mejores placeres siempre costaron dos duros. A coger mochila y botas yo desde aquí te animo, y si al final me haces caso, te deseo ¡Buen Camino!


