El sol de febrero (eso sí es arte)

Es fácil tener todo hecho,
vivir sin que falte el dinero,
saber que si falta un pertrecho
seguro que habrá en el ropero,
no conocer qué es "estrecho",
que nunca te pongan un pero,
ser sequoia en vez de helecho
cuando pisan los senderos.

Difícil es ir por derecho,
trabajar de camarero,
vivir y dormir al acecho,
saber que te acucia el casero,
la gente que no tiene techo,
ser colilla en cenicero,
ser de un Quijote maltrecho
su amigo y su fiel escudero.

Y al levantarme del lecho
he de quitarme el sombrero.
Después de tanto repecho
que tuvo la cuesta de enero,
doy las gracias y aprovecho
esos rayitos certeros.
¡Qué arte, y qué satisfecho
que estará el sol de febrero!

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