Es fácil tener todo hecho, vivir sin que falte el dinero, saber que si falta un pertrecho seguro que habrá en el ropero, no conocer qué es "estrecho", que nunca te pongan un pero, ser sequoia en vez de helecho cuando pisan los senderos. Difícil es ir por derecho, trabajar de camarero, vivir y dormir al acecho, saber que te acucia el casero, la gente que no tiene techo, ser colilla en cenicero, ser de un Quijote maltrecho su amigo y su fiel escudero. Y al levantarme del lecho he de quitarme el sombrero. Después de tanto repecho que tuvo la cuesta de enero, doy las gracias y aprovecho esos rayitos certeros. ¡Qué arte, y qué satisfecho que estará el sol de febrero!

