A Antonio Lovera, 50º (o el orgullo del Faltusco)

Niñato de ojos azules,
Michael Jordan del Pilar,
y sobre un campo de gules
un arnés  que regules,
dos brochas  que rotules
y un andamio de colgar

Sabinero empedernido,
fumador sin fin ni pausa,
ha nacido y renacido,
y si volvió del olvido
será por alguna causa

Fiable como un Longines
que ni adelanta ni atrasa,
cuando acaba los trajines
tiene un perro entre cojines
y media naranja en su casa.

Cincuenta tacos no es nada,
ya llevas doctorado
y la tesina,
te veo listo  la remontada,
y como un día dijo 
el gran Sabina:

Que no te compren 
por menos de nada,
Que no te duerman 
con cuentos de hadas,
Que no te cierren 
el bar de la esquina

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