Era un tipo vivaracho que pasó siempre de todo, y la vida, cacho a cacho, la fue mordiendo a su modo. No aceptó ninguna regla, nunca estuvo sometido, siempre fue un tipo vivo, que tocó siempre las teclas como a él en gana le vino. ¡Todo asunto es negociable, depende de cómo enfocarlo! nos decía siempre en la barra, ¡Siempre la vida sigue!... Aún me parece que hable, y que lo siga escuchando compartiendo cuatro jarras al compás de las guitarras escuchando Los Rodríguez. No le faltaron mujeres, ni enemigos, ni comida. Siempre tuvo pa una sopa, y una caja de papeles pá liarse uno en la boca, y a veces algún Cohiba. Dónde andará me pregunto; si seguirá vivo o muerto... Apuesto que sigue en el mundo pues era todo un experto. Espero que el día que muera San Pedro en un sitio estrecho le haya puesto una litera. No es justo dejar afuera a los que van por derecho y los ves venir de veras. Nunca tuve yo el valor de decirle que era un mago. Que él siempre fue mejor y que hizo mil estragos. Que él nació con un don para pocos reservado. Así que es justo que yo de ti me deshaga en halagos. Siempre fuiste tú un señor y hoy sobre ti yo me explayo. Conocerte fue un honor... y yo hoy mis cuentas pago.

