Algunos nos estresamos porque no hay aparcamiento, porque ya se fue el verano, porque el tráfico va lento, y nos crecen los enanos de Semana Santa a Adviento. Otros solo se asoman y miran por la ventana: Si hace sol, a la tumbona, si hace frío, Paduana. Son los que se apasionan y van partiendo la pana, son los que la vida toman con ese exceso de ganas. Y en esta vida tan puta, tan cruel y tan canalla, hay quién con todo disfruta, se traga la hiel y se calla, los problemas los esputa a fuer de ir echándole agallas, y de forma resoluta quedamos como volutas que no valen ya ni quincalla, y a la mínima disputa clamamos como morralla. Aquél que nada refuta, siempre tira la toalla. Ahora hace ya unos cuantos años que se fue el bueno de Pablo y hoy sus palabras aún muerden: nos caló como un rebaño y nos dijo ¡Qué diablos, si tú no sonríes, pierdes! sus frases son como retablos, sus palabras son venablos, que nos dicen ¡SIEMPRE FUERTE!

