Mi Amiga

Yo tuve una amiga muy rara
que nunca estuvo a mi vera,
me volvía a ratos majara
y salía por peteneras.

Pasaba de mí tres pueblos,
y cuando ya me olvidaba,
haciéndome otro requiebro
me venía otra vez de cara.

Entendí que era más lista,
más libre y más asueta
a nunca pasar revista
e ir por la vida discreta.

Y en los tiempos del despojo,
cuando yo perdí mis fueros
postrado en una camilla,

guiñándome entonces un ojo
la vi cambiándome el suero
y darme un beso en la mejilla.

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