A JUAN ANTONIO PRIEGO GONZÁLEZ DE CANALES (o la fórmula magistral del perolete)

Me recibía siempre ufano,
vestido de anestesista,
con su trato campechano
quitaba carpetas y planos,
y en su mesa de escribano
me despejaba una arista.

Boticario hiperactivo,
motivador de soslayo,
optimista por castigo
y sanador de caballos.

Por si un mal día las moiras
lo hicieran cruzar el Hades,
ya se sabe de memoria
lo de las Cuatro Verdades,
y domina la oratoria
como Séneca o Melquiades.

Cordobés y hombre de bien
parece que queda alguno
resguardado en mentideros,

Si huyes del todo a cien
y del tertuliano bajuno,
vete a Cinco Caballeros

Sabrás quién es por la sien,
por su pinta de tribuno
y por reírse el primero.

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