Su Andrea y su Sabrina, su Luisito y su Quirón, y como decía Sabina, envenenada medicina es para ella su pelón. Quita y cambia pañales, da papilla y cambia suero a clientes con dinero pero con pocos modales. Mas su cuidado sincero es pa´ su enfermo postrero: un padre y un caballero que le dio amor a raudales. Hoy cumple cincuenta tacos y va al curro con pereza. La segunda parte empieza..., pega un buen par de arrumacos y abre un buen par de cervezas, que el tiempo es un gran bellaco que escapa con sutileza.

