Estuve toda la vida buscando al tipo cachondo aquel de ¿Dónde está Wally? Y lo encontré el otro día tocando por cante jondo que era la envidia del Pali. Se metió dos mil garbanzos, quitó a la guitarra su funda y en el segundo descanso le dio a su mujer un abrazo y se arrancaron por rumbas. Ella tenía una voz... de esas que te desgarran, que ya la quisiera yo cuando me armo de valor y voy a pedir a la barra. El arañaba las notas y se arrancaba por Kiko. Con vino rojo picota y entre unos y entre otras nos dieron las mil y pico. Y es que era un gusto verlos, precisos como un Longines. Estos saraos de extraperlo no se anuncian en pasquines. Hay días que no esperas nada y te bordan ropa vieja, ... y al final de la velada te sorprende una pareja. En esta vida endiablada que pasa como las balas, los ratos que más te calan son esos que no se bosquejan.

