A Belén y David (o en un Mercedes blanco llegaron)

Estuve toda la vida 
buscando al tipo cachondo 
aquel de ¿Dónde está Wally? 

Y lo encontré el otro día 
tocando por cante jondo
que era la envidia del Pali.

Se metió dos mil garbanzos, 
quitó a la guitarra su funda 
y en el segundo descanso
le dio a su mujer un abrazo 
y se arrancaron por rumbas.

Ella tenía una voz...
de esas que te desgarran, 
que ya la quisiera yo 
cuando me armo de valor 
y voy a pedir a la barra.

El arañaba las notas
y se arrancaba por Kiko. 
Con vino rojo picota
y entre unos y entre otras 
nos dieron las mil y pico.

Y es que era un gusto verlos, 
precisos como un Longines. 
Estos saraos de extraperlo 
no se anuncian en pasquines.

Hay días que no esperas nada 
y te bordan ropa vieja,
... y al final de la velada
te sorprende una pareja.
En esta vida endiablada
que pasa como las balas,
los ratos que más te calan
son esos que no se bosquejan.

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