Ir colocando los platos, dar el primer empujón, que sea un firme alegato y que no quede en conato ... sino en una decisión. El arte de colocar con un hilo de templanza, mover y volver a girar, ser paciente y confiar en la ley de la balanza. Retirarse a contemplar, ser fuerte y saber esperar y no perder la esperanza. Creer en la luz al final, que siempre estuvo, en verdad, aguardando en lontananza.


