Ayer mi amigo Carlos, jugando nuestra partida, me dejó una bola azul Y la cogí sin pensarlo... la mía estaba perdida, ¿Qué hubieras hecho tú? Solo sentirla en mi mano ya sentí un escalofrío que las entrañas me helaba Y vi que al lado mío, mi amigo Carlos, ufano, un ojito me guiñaba No entendí nada entonces, mas mi juego mejoraba y empecé a pegar bolones, Sería por el hoyo once y noté que me miraban con respeto los guasones, Y era la bola en cuestión, la que aquel cambio me hizo, yo seguía siendo un mojón, pero encerraba un hechizo Resulta que esa bola guarda dentro de ella, algo que, por si sola, hace la vida más bella Y fue que con mis colegas: El Chito, el Carli y el Sot, ¡A ver quién le pone pegas...! ¡Jugamos en el Old Course! Lleva dentro esa bola olor a hierba y a mar, búnkers de esos que molan imposibles de salvar, cuatro duchándose en bolas sin dejar de tiritar, bolas que no ruedan solas si un perro no quiere ladrar, Maletas con dineros que se dejan olvidadas, y aquel amigo sincero que viene sin decir nada, Que conduce contigo esperándote delante, y te dice: ¡Yo te sigo, pero encuentra ya el volante! Single que sólo viaja y ve los demás en pareja, y siendo un tio con clase Ni en sus horas más bajas, no emite una sola queja y nadie le vio lamentarse, Amigos que hacen brindis sin que haya un solo roce, y yo haciendo mi birdie allá donde el hoyo doce Pues esta bola encerraba todos estos recuerdos, creo que no voy a jugarla, si no, ...seguro la pierdo


