Oda a una bola de golf

Ayer mi amigo Carlos,
jugando nuestra partida,
me dejó una bola azul

Y la cogí sin pensarlo...
la mía estaba perdida,
¿Qué hubieras hecho tú?

Solo sentirla en mi mano
ya sentí un escalofrío
que las entrañas me helaba

Y vi que al lado mío,
mi amigo Carlos, ufano,
un ojito me guiñaba

No entendí nada entonces,
mas mi juego mejoraba
y empecé a pegar bolones,

Sería por el hoyo once
y noté que me miraban
con respeto los guasones,

Y era la bola en cuestión,
la que aquel cambio me hizo,
yo seguía siendo un mojón,
pero encerraba un hechizo

Resulta que esa bola
guarda dentro de ella,
algo que, por si sola,
hace la vida más bella

Y fue que con mis colegas:
El Chito, el Carli y el Sot,
¡A ver quién le pone pegas...!
¡Jugamos en el Old Course!

Lleva dentro esa bola
olor a hierba y a mar,
búnkers de esos que molan
imposibles de salvar,
cuatro duchándose en bolas
sin dejar de tiritar,
bolas que no ruedan solas
si un perro no quiere ladrar,

Maletas con dineros
que se dejan olvidadas,
y aquel amigo sincero
que viene sin decir nada,

Que conduce contigo
esperándote delante,
y te dice: ¡Yo te sigo,
pero encuentra ya el volante!

Single que sólo viaja
y ve los demás en pareja,
y siendo un tio con clase

Ni en sus horas más bajas,
no emite una sola queja
y nadie le vio lamentarse,

Amigos que hacen brindis
sin que haya un solo roce,
y yo haciendo mi birdie
allá donde el hoyo doce

Pues esta bola encerraba
todos estos recuerdos,
creo que no voy a jugarla,
si no, ...seguro la pierdo


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