No quiso ser palangana y se hizo bético por duelo, su madre se llama Ana, su padre Andrés Carmelo, tiene una abuela en Triana y otros tres más en el cielo. Tiene pinta de sagaz, y sientes cuando te mira que usa solo la mitad, que pa´ ver de los demás lo importante de verdad, con un vistazo es capaz y lo que no importa lo tira. A veces es karateka, a veces es diputado, y otras en San Gonzalo cantándose una saeta lleva el paso a los hermanos. Y a veces te hace una mueca y pincha con la muleta la cicatriz tan coqueta que en el sofá ha dejado. Ojalá gobierne España más bien pronto que tarde, y con su tiento y su maña empiece a meter cizaña, … y si no que Dios nos guarde.

