Siempre es bueno que haya Sanchos





Por la ventana del cuarto
en que dormía yo de crío,
miraba yo a otros tantos
encendidos como el mío.

Soñaba con ver el mundo
sin que siguieran mi pista,
sin perder solo un segundo 
correrlo de arista a arista,
y como el bueno de Edmundo 
fugarme de aquella isla.

Hoy hecho la vista atrás
y veo que aprendí muchas cosas.
Salud, familia y amigos, 
lo demás...es una losa.

Al final viajé yo tanto 
buscando el Santo Grial 
para acabar en el cuarto 
en que dormía de chaval.

Y me tumbo recordando, 
mirando tranquilo al techo, 
los amigos que entretanto 
en estos años yo he hecho; 
y que siguen como Sancho 
a este Quijote maltrecho: 
si caigo, me van sanando
y recogen mis pertrechos,
Y de venta en venta, andando, 
me traen de nuevo a este lecho.
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