Abre, amigo, un buen caldo. sácalo de la bodega... y al sonido del descorche, si me llamas yo te sigo. Aunque no haya mucho saldo la vida merece la pena, allí a la sombra de un porche, bien rodeados de amigos. Que al placer de una lectura, un buen vino, o un buen fuego, a fe mía que solo iguala, aquella amistad que perdura, aquel que escuchó tus ruegos cuando eran rachas malas. Abrir un buen vino sin prisas compartiendo un par de copas, es darle una nueva camisa a aquél que no tiene ropas. Loa a la gente del vino que cuida parras y vides cuando aún es madrugada. ¡Que este oficio no se pierda! Y nunca en la vida olvides: Sin una botella de vino, el mundo no valdría ...casi nada.

