Si me echas de menos o más…

      Si me echas de menos o más
      espérame allí en la esquina
      del que era nuestro bar
      dónde te encontré aquél día
      en que paré al verte entrar
      oculta en tu gabardina.

      Y allí junto al cenicero,
      dejamos los viejos dardos,
      y con un guiño sincero
      salimos del agujero
      cuando a ojo de buen cubero
      deberían rondar las cuatro.
      
      Y dejamos aquél cobijo
      mientras tú me hacías volutas.
      Y el segurata me dijo:
      ¡Has triunfado, hijo de puta!

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