El otro día a la mesa, sentado con un amigo, se me quedó en la cabeza la idea que ahora te digo. Hay libros, canciones o cuadros que siempre estarán presentes. Huelo el humo de un cigarro y siempre me acuerdo de gente, pues cada puerta que yo abro me lleva hasta la siguiente. Y como aquellos cacharros que se hacían con el Tente, a recuerdos yo me agarro que me vienen a la mente, y duran como el lagarto que duerme en el aguardiente. Y creo que al que se quiere es alguien que no se pierde, y creo que uno nunca muere mientras alguien te recuerde.

